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Aquí cabemos todos: historias de venezolanos en Colombia

  • Felipe Morales Sierra //
  • 9 oct 2017
  • 2 Min. de lectura

Según Migración Colombia por el aeropuerto El Dorado ingresan a Bogotá 303 venezolanos cada día, huyendo de la escasez de bienes y servicios, de la persecución política o del decadente sistema educativo, pero siempre buscando mejores oportunidades. En Colombia, los inmigrantes del vecino país no siempre son bienvenidos ya que compiten por cupos en nuestras universidades o pueden hacer el mismo trabajo de un nacional, pero están dispuestos a hacerlo por un sueldo inferior.

Este trabajo recoge algunas historias de venezolanos que llegaron a Colombia por distintas razones y que han estado aquí por distinto tiempo. A todo los une, sin embargo, un profundo deseo de que las cosas en su país mejoren para algún día poder volver.

Wendy Núñez: "a mi abuela le dio una depresión y quiso venirse a Colombia, porque ella es colombiana, como mi mamá".

Nació en Caracas y vivió allí hasta hace los 10 años. A su abuela, con quien vivía, le agarró la nostalgia por su tierra, Colombia. Vive en Cartagena hace nueves años y estudia Promoción Social, o Trabajo Social, como se llama en la mayoría de facultades. Dice que quiere aportando a su ciudad, trabajando por la construcción de paz allí mismo y que, “después de un tiempo, pienso volver a Venezuela, si se llega a componer”.


María José Ruiz: "yo dejé mi historia allá, porque, ¿en una maleta qué te puedes traer?"

Su sueño siempre había sido estudiar en la Universidad Central de Venezuela, la mejor del país. Lo logró. De los 5.000 aspirantes a Estudios Internacionales, María José era una de las 120 afortunadas. Cuando comenzó estudiar, iniciaron también las protestas por la escasez de productos y los profesores también comenzaron a escasear. Vivía en San Antonio de los Altos, en el estado de Miranda, en Venezuela. Lleva en Bogotá dos años y estudia Relaciones Internacionales en la Universidad Javeriana.


Ana Cecilia Maciá

Dice, con el tono de voz de quien ya ha contado su historia varias veces, pero sigue con ganas de contarla, que se fue Venezuela por dos razones, a parte de la escasez de productos: la inseguridad y la educación. Ana Cecilia vivía en una de las zonas más seguras de Caracas, donde, antes de su partida, llegó a haber 19 secuestros al día. Así mismo, como le pasó a María José, los profesores se fueron yendo, uno a uno, y sus reemplazos no estaban calificados.

Estudia Psicología en la Universidad Javeriana, hizo transferencia de la Universidad Católica Andrés Bello, por lo cual, aunque lleva dos años en Bogotá, va ya en séptimo semestre.


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