Los excombatientes de las Farc que habitan la zona de Icononzo, Tolima, están emprendiendo tres proyectos productivos en su territorio. Una cooperativa agropecuaria, una textil y otra de servicios, siguen el modelo de economía solidaria y aportan a Ecomún, la gran cooperativa que reunirá los proyectos de todas las zonas de reincorporación.

Valentina en la fachada de su hogar
En La Habana se acordó que cada excombatiente que entregara las armas y creara un modelo de negocio sostenible, recibiría un auxilio de $8 millones por una sola vez para desarrollar su idea. Ecomún se creó con el fin de integrar todas estas ideas y está registrada ante la Cámara de Comercio de Bogotá para poder bancarizarse y financiarse a partir de los aportes de los socios.
En Icononzo, aunque el dinero todavía no se ve, los proyectos ya están andando. Directo Bogotá habló con integrantes de estas iniciativas.
Manufactura con perspectiva de género
La ‘camarada Valentina’ lidera el proyecto de manufactura, centrado en la confección de textiles y compuesto en su mayoría por mujeres -aunque hay 8 hombres-. La intención es recuperar y potenciar un saber que, dice, “ya existía en la guerrilla, porque nosotros hacíamos nuestra propia ropa”.
Su idea nació de la necesidad de solucionar el problema de ropa en el territorio junto a su deseo de entrar en el mercado con un producto llamativo. Agrega que el proyecto se encuentra en fase de capacitación, puesto que, a pesar de que cuentan con sastres diestros, dice que muchos compañeros, incluyéndose, no saben coser.
Gracias a la donación de una universidad lograron fabricar su primera línea de ropa para niñas, con la cual hicieron una pasarela. Además, han estampado camisetas que venden para comprar más máquinas.
Valentina dice que no quieren que los productos sean lujosos, sino que suplan necesidades y que rescaten lo artesanal. Reconociendo el desafío que representa la economía solidaria en esos términos, dice que “tal vez así no venda ninguna fábrica, pero la idea es intentarlo”. A un largo plazo no saben muy bien qué rumbo tomará el proyecto, pero saben que tienen que ponerle su marca: “estamos ahí definiendo si nos vamos por las líneas blancas como ropa para camas, pero nos gustan mucho los camuflados”.
Desarrollo agropecuario más allá de la soberanía alimentaria
El proyecto está pensado a un corto, mediano y largo plazo, dice ‘César’, uno de los líderes de la iniciativa. Además del cultivo de la tierra, es una apuesta por la industria pesquera y ganadera en un sistema solidario. Agrega que Ecomún está frenado porque todo depende del gobierno, pero que han decidido “desarrollar lo nuestro para que los campesinos se den cuenta que unidos podemos echar para adelante”.
En Icononzo ya se produce arveja y fríjol, cultivos pensados a corto plazo, pues dan cosecha en tres meses. César asegura que pronto comenzará el cultivo de aguacate, en este caso a largo plazo, pues la planta da fruto a los cuatro años. Así mismo, se está considerando comenzar con el cultivo de ‘sacha inchi’ una fruta de origen inca, también conocida como maní jíbaro, de la que se extraen aceites y que, según César “está reemplazando al aceite de oliva”.
“Ese producto lo están comercializando en Europa y Norteamérica. De ahí sacan el omega 3, 6 y 9; sacan jabón y hacen shampoo”, mientras tanto, muestra en su celular videos que hablan sobre la planta. Dice, además, que es un producto pensado mediano plazo, ya que “comienza la producción a los 7 meses. Da un promedio de 1,200 kg por hectárea el primer año y, al segundo año, 2,800 kg por hectárea”.
Tal vez siguiendo el ejemplo de la bonanza cafetera del Huila, donde nació, César ve en el café una oportunidad. Asegura que piensan adquirir una tostadora para comprarle el café a los campesinos del sector, procesarlo y exportarlo, “pero con una marca, que tiene que ser ya nuestra. El nombre es lo de menos, pero tiene que impactar”.
De igual manera, el cultivo y la comercialización de fruta es un eje fundamental. Lamenta que en Colombia se deba importar fruta y dice que los campesinos del sector tienen mucha, pero no existe una plataforma para comercializarla, “que es duro salir a competir con las multinacionales, sí”, dice, “pero los pueblos son superiores”.
Por otro lado, la ganadería todavía es incipiente. Cuentan con 30 “cabezas de ganado, o sea reses; lo digo porque ustedes no manejan esos términos”. Del tema de la vacunación, alimentación y reproducción está encargado un grupo. Otros excombatientes se encargan de las cocheras para la crianza de cerdos, “empíricamente, pero ahí los tenemos”.
Para César es una prioridad mejorar la raza del ganado y pensarse técnicas para optimizar esta parte de la producción. Quieren comercializar la carne con un margen de ganancia más amplio, aunque dice que “eso no deja mucha plata, pero en cantidad [a gran escala] sí deja, porque por algo Uribe tiene esa fortuna y si nos toca competirle, le competimos”.
Aunque agradece el esfuerzo de las universidades de aterrizar la teoría para ayudarles, dice que “si el gobierno nos cumpliera, ya estuviéramos desarrollados”. Sin embargo, valora el primer paso y concluye “al menos ya dejamos de matarnos”.

Los servicios como plataforma
El proyecto de servicios es, al momento, el que produce mayores ingresos en la zona. La comunidad ha encontrado en la tienda comunitaria de Brisas de Paz y en el restaurante en el que atienden a los estudiantes y delegaciones, un fuerte sustento. La tienda, con dos campos de tejo, es un sitio de encuentro y fiesta, por descarte.
Los administradores hacen sonar música todo el tiempo, pero, además, es el único comercio de la zona y se consigue desde una cerveza hasta la leche de los niños.
Por otro lado, el restaurante cobra a visitantes, estudiantes y delegaciones $5.000 por el desayuno y $7.000 por almuerzo o cena. Es atendido por tres hombres, entre los cuales está MacGyver, de unos dos metros de estatura, piel negra, fornido como se lo exigía la guerrilla y un acento que revela su origen costero, quien prepara las mejores paletas de fruta.
-MacGyver, ¿a usted por qué le dicen así?
-¿Usted ha visto que ese man armaba una bomba con una hoja? Yo era igual.
